VUELO ABSTRACTO
Es la suma del arte de los brujos y el medio de acceder a la recapitulación, Su objetivo inmediato consiste en potenciar la atención que debe ser aguda y fluida para que, en un parpadeo, podamos saltar de una orilla a otra del abismo.Si no potenciamos la atención, nuestro yo queda dividido.No se trata de separar nuestro cuerpo y espíritu sino entre el cuerpo, que alberga el espíritu o el sí, y el doble receptáculo de nuestra energía fundamental.
La dualidad del hombre no existe antes del nacimiento, pero a partir de entonces la dualidad entre cuerpo y espíritu se establece. Una parte de la dualidad se proyecta al exterior y deviene el cuerpo físico; la otra parte se proyecta al interior y se convierte en el doble. A la muerte del individuo, el cuerpo, la parte más pesada, se vuelve hacia la tierra y es absorbida por ella, y la parte más ligera, el doble, deviene libre. Como el doble nunca ha sido perfeccionado, sólo experimente la libertad durante un instante, antes de ser diseminado en el universo. Así morimos sin borrar nuestro falso dualismo entre el cuerpo y el espíritu, morimos de una muerte ordinaria.
Nuestra transformación ni siquiera nos es concebible. Por ello, conseguirla es la tarea básica de nuestra vida; todas las otras realizaciones humanas, con la muerte se desvanecen, por ello recapitular es la piedra angular del arte de la libertad.
Al dominar la respiración, en la que se refleja las fuerzas duales: creación y destrucción, luz y oscuridad, ser y no-ser, nos percatamos que el dualismo cuerpo-espíritu es una falsa dicotomía. El dualismo verdadero se establece entre nuestro cuerpo físico, que alberga a nuestro espíritu, y el cuerpo etérico, que es el que alberga nuestra energía. El vuelo abstracto se produce cuando conseguimos que nuestro doble etéreo influya decisivamente sobre nuestra vida cotidiana. Dicho con otras palabras, se produce cuando nuestro cuerpo físico se hace absolutamente consciente de su valor energético, de su aura, momento en el cual penetramos en lo abstracto y adquirimos un modo de consciencia distinto. Momento en el cual se produce el paso a otra realidad e iniciamos el vuelo abstracto.
Esta nueva consciencia nos hace ver qué es lo que deseamos cambiar de nuestra vida. Para ello debemos formular nuestra intención, enunciar en voz alta nuestro deseo de cambio y comprometer nuestra consciencia para seguir con el proceso durante un plazo o toda la vida. A la par que aceptar los resultados que obtengamos con distanciación, perseverando en el deseo de cambio.
La intención no deja de ser una forma de energía y Para concitar la intención uniremos las puntas de los dedos meñique y pulgar,como antena receptora de energía para fortalecer y sanar lo que los chinos definen por “deslizarse a través del ojo del dragón”. mediante la intención se atraviesa sin peligro el ojo del dragón.
La fiereza del dragón es el reflejo de nuestro temor. La mirada del dragón está vacía de toda expresión. El ojo interior, sin pasiones, es inmutable. Solamente refleja la inmensidad, la implacable indiferencia hacia el mundo de afuera. En Occidente, pasar por el ojo del dragón equivale a practicar el arte de la libertad que nos hace penetrar en el mundo de lo abstracto que reside en aquello que nos libera de la humanidad
El vuelo abstracto es lo mismo que pasar a través del ojo del dragón: es franquear un abismo incierto para llegar a un mundo que no puede describirse porque el hombre no tiene ni la medida ni las palabras adecuadas.El abismo está guardado por una puerta que nos veda la entrada al arcano del tiempo. Pero la puerta, bien visible, está siempre frente a nosotros. Para sentir su presencia, el espíritu deberá est<r en calma y el corazón sosegado.