El relato bíblico de la Creación, ha sido comunmente entendido como la creación del mundo exterior a nosotros mismos, en el origen de los tiempos históricos, sin comprenderse que el Génesis nos está hablando de nuestra interioridad. Lo leemos como expectadores ajenos, en vez de como actores. El mito de “la caída” muestra como el hombre, separado de su interioridad, se vuelve exterior a sí mismo.
La Biblia sólo nos habla del Hombre interior. Adam no es un hombre frente a la mujer; Eva no existía antes de la Caída -no había Eva en el Paraíso terrenal sino Ishah “la esposa” , Eva aparece en el segundo relato del Génesis, (que no segunda creación ); Adam es toda la humanidad y cada uno de nosotros, hombres y mujeres.
La diferencia sexual con la creación de el Adam, macho y hembra, del sexto día, sólo concierne al plano biológico que Adam comparte -ese sexto día- con los animales. Adam es creado en la imagen de Dios, lo que no se dijo del animal; Adam es más que los animales de su exterior, pero que pueblan su interioridad.
- En hebreo “macho” es la misma palabra que el verbo “acordarse” Zakhor. Ser macho es acordarse de la imagen de Dios oculta en el vacío de sí mismo, que busca conquistar su femenino interior, la inmensa reserva de energía en el fondo de su ser, para penetrarla hasta el Nombre Divino que ella encierra.
- “Hembra” (Nqévah),evoca una cavidad, un continente, cuya segunda letra es el conductor del contenido, el que une lo increado a lo creado, es decir es el cordon umbilical de la matriz que une las aguas de arriba al niño divino, la imagen de Dios de la que está grávida en las aguas de abajo
Más alla de la diferencia biológica, nuestra vocación estriba en:
- La mujer que se acuerda del Nombre que es, es macho; si en la potencia del Espíritu Santo, hace surgir en ella misma esa Imagen de Dios y la realiza, llevándola en gestación nueve meses en un embarazo interior que debe ser su vida, hasta la Semejanza.
- El hombre es tan femenino como la mujer por ese gran mar (madre) interior) y que le concierne “desposar”
Al pasar del primer capítulo del Génesis al segundo. estamos transitando del Bara (“crear”) al Asso (“hacer”).
- Crear es “poner en el ver” de Dios
- Hacer, es construir, dar forma, el hombre es asido por Dios para ser hecho desde la Imagen hasta la Semejanza con Dios
Sin embargo crear y hacer fueron traducidos como una misma palabra al griego Poïen, empobreciendo su significación, porque hacer implica la eclosión de un devenir y guarda todo el despliege de la dinámica que contiene crear. Dinámica en la que lo primero que adviene es Ishah (Adam es llamado por Dios para que ponga nombre a todos los animales interiores que habitan su adamah, su tierra interior, las potencias en su alma. Debe nombrarlos para revertir la energía en luz -revertir alma animal en espiritual. para al final conseguir la Semejanza. Hacer conlleva la noción de un proceso que debiese llevar al hombre a la Semejanza o finalidad del proceso de construcción del hombre, mientras que Imagen de Dios el hombre lo es desde el inicio por el hecho de haber sido creado. Adam está en la Imagen, pero la Semejanza en el hacer sólo es aún una potencialidad.
Todo el sentido de la caída esta implicado en esa distinción: por la Caída, el hombre pierde consciencia de que él es Imagen de Dios y se vuelve entonces incapaz de alcanzar, de construir hasta la Semejanza, tal como lo destinaba el proyecto divino. Es por la Gracia Divina que toma consciencia de la Imagen y viviéndola, reemprende el camino hacia la Semejanza.
Annick de Souzenelle
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