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Archive for the ‘FRAGMENTOS’ Category

El Testigo

En el profundo silencio de lo no nacido, el Espíritu nos susurra un secreto sublime, la verdad, de otro modo oculta, sobre nuestra propia esencia. Tú, en este mismo instante, eres el Espíritu, un resplandor inmutable que se encuentra más allá del sufrimiento mortal que acompaña al tiempo y a la experiencia. El Espíritu es –y siempre ha sido- la esencia de tu propia conciencia.

                                                                                           “El testigo

                                                                                      de Kem Wilber

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En torno a la conciencia

Pensamientos

El Espíritu se conoce objetivamente como Naturaleza, se conoce subjetivamente como mente y se conoce absolutamente como Espíritu, la Fuente, la cúspide, el Fundamento y el proceso de todo el proceso evolutivo

El Espíritu no pertenece a ninguna Iglesia concreta, sino que reside en la parte más profunda de nuestro corazón cada vez que amamos.

Puedes ser Dios o un ego pretendiendo ser Dios, la decisión sólo depende de tí

Dios no descansa en nuestro pasado colectivo, sino que se halla en el futuro colectivo; el jardín del Edén no está en el ayer, sino en el mañana y jamás hemos dejado atrás la Edad de Oro, sino que todavía no hemos llegado a ella.

Es muy raro que algo, cualquier cosa, ocurra en absoluto. No había nada, luego hubo un Big Bang y ahora estamos todos aquí

Lo que uno trata de destruir con la contemplación es la identificación exclusiva de la conciencia con la mente.

Dicen los místicos cristianos, que hombres y mujeres tienen tres ojos de conocimientyo, el ojo de la carne -que percibe los sucesos físicos-, el ojo de la mente -que percibe las imágenes, deseos, conceptos e ideas- y el ojo de la contemplación – que percibe las experiencias y los estados espirituales-. Ésta  es una versión simplificada del espectro de la conciencia que va desde el cuerpo la mente y el espíritu,

de Kem Wilber

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El hombre recibe de los astros “energía sutil”  la que Paracelso llama “cuerpo astral” y Cornelio Agrippa “eidelon”; esta energía la vamos acumulando en nuestra vida, y nos afecta a todos sin disitinción. Pero esta energía puede perecer si el hombre no aprende a integrarla con el Espíritu Universal.

Los iniciados han sabido desde siempre, lo que modernos estudios parecen determinar en ciertos hechos, tales como la influencia del pensamiento, de la acción psíquica, sobre la materia. Hoy podemos decir que una ondulación energética se desprende de manera constante no sólo del ser vivo, animal o vegetal, sino también del mineral, incluida la piedra. No obstante reconocemos que somos incapaces de verla por la limitación de nuestros sentidos.

Los hermetistas nos hablan de mundos paralelos, de la capacidad del hombre para extraer su cuerpo astral de su físico y “materializarlo” al exterior. La noción de vivir se establece así en distintos mundos. Hace ya dos siglos el sabio astrónomo Flamarion nos hablaba de la pluralidad de mundos habitados.

Algunos sienten su vida como una “espiga” o racimo, en los que subyace la promesa de una vida que se renueva una y otra vez, en cada uno de sus granos.

 En todas las religiones y mitologías, aparecen dos temas recurrentes íntimamente relacionados: la esperanza de volver el hombre a la vida y la nostalgia por recuperar el paraíso perdido.

Desde la antiguedad el hombre abriga el recuerdo arquetípico que sus antepasados no conocían la muerte. Creencia asociable a su concepto de tiempo, que a diferencia del hombre moderno que vive en una realidad profana delimitada por espacio y tiempo, se caracterizaba por un tiempo-espacio mágico o sagrado

En las religiones, además de alimento espiritual, destaca el mensaje de vida eterna que el sacerdote promete al creyente. Promesa en la que subyace el acto de pasar de nuestro tiempo profano al tiempo sagrado en el que reina Dios. El sacerdote explota socialmente la noción de Dios y lo convierte en un elemento de opresión. El hombre se rebela ante la figura divina que le imponen y, lúcido como el gnóstico, llama a Dios el Cronoscrator: el Dueño del Tiempo.

Hace veinticinco siglos Sócrates definía al hombre como un compuesto de tres elementos: soma (cuerpo), psique (alma) y socius (capacidad de relacionarse).              El pensamiento cristiano, solo consideración el cuerpo perecedero y el alma inmortal.

Conformada nuestra mente por la filosofía y la religión, nuestra vida se desarrolla dentro de un tiempo profano delimitado por dos acontecimientos clave: el nacimiento y la muerte, ambas experiencias personales que como tales vivimos en función del yo, que es solamente una parte de nosotros mismos.

Somos seres racionales y la vida la basamos en nuestra racionalidad. Vivimos en función del yo como si fuera la totalidad de nuestro ser, cuando es solamente uno de sus componentes. Y si vemos la vida sólo con los ojos de la razón una parte sustancial de la vida se nos oculta.

El yo es el centro de nuestra consciencia, de nuestra identidad. Pero en nuestra mente hay una zona oscura, un mundo de sombras, al cual llamamos inconsciente. Es en esta zona oscura donde repercute el eco de los mitos, de los símbolos. Pero huimos de esa zona y, rechazando los símbolos, en realidad estamos rechazando la vida. Nos refugiamos en el sereno abrigo de la consciencia y la razón porque cualquier incursión en el terreno del inconsciente se nos antoja siempre aventurada.

Vivimos en el paroxismo del desarrollo de la razón, en una era de profundo desarrollo tecnológico donde todo se sacrifica, comenzando por la vida del hombre, a la acumulación de riquezas y poder, gracias a lo cual, en realidad, vivimos en la más absoluta barbarie del espíritu.

Tomado del maestro amigo R. Hervás

  • Cardo ni espinas cultivo
  • Cultivo la rosa blanca.

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                                                “ Pueblos, ¿de dónde viene la unanimidad en unos casos y la discordia en otros?. Siempre que pueden sujetarse los objetos al testimonio de los sentidos, están todos acordes en la idea que de ellos se forman; y no sólo diferimos de opinión y dictamen cuando no están presentes los objetos, o están fuera de nuestro alcance. De esta primera verdad nace otra. Pues estáis acordes en lo que conocéis con certeza, se infiere que solamente discordáis sobre aquello que no conocéis bien y de que no tenéis certeza; esto es, que disputáis, porfiáis y reñís por aquello de que no estáis ciertos y de que dudáis.

                   ¡Oh hombres! ¿Es eso lo que dicta la sabiduría? ¿No es cosa demostrada que no disputáis por averiguar la verdad; que no es la causa suya la que patrocináis, más sí la de vuestras pasiones y preocupaciones; que no queréis probar el objeto como él es en sí, sino como os lo figuráis vosotros; esto es, que queréis que prevalezca no la evidencia de las cosas , sino vuestra opinión personal, vuestro modo de ver y juzgar?  Queréis ejercer una potestad, arrogaros unas prerrogativas, satisfaced un interés, y batalláis por vuestra vanidad. Y como cotejándose cada uno de vosotros con otro se halla igual y semejante suyo, le resiste por la íntima coincidencia de un derecho idéntico: siendo efectos vuestras disputas, vuestras batallas y vuestra intolerancia de ese derecho que os negáis unos a otros, y de la coincidencia indeleble de vuestra igualdad. Pues el único medio de poneros de acordes, es volver a la naturaleza y escoger por árbitro y regulador el orden de las cosas que ella ha establecido; y vuestra concordancia acredita esta verdad:  los seres reales tienen en sí un modo idéntico uniforme y constante de existir; y que hay en vuestros órganos un modo constante de sentir su impresión. Pero al mismo tiempo en razón de la movilidad de vuestros órganos por vuestra voluntad, podéis concebir diferentes efectos, y encontraros en distintas relaciones con unos mismos objetos; de suerte que con respecto a ellos sois como un cristal de reflexión, que los puede retratar como ellos efectivamente son, pero que también los puede desfigurar y alterar. De aquí se deduce que siempre que percibís los objetos como ellos son, estáis acordes entre vosotros y dichos objetos; y esta semejanzas de vuestras sensaciones como el modo de existir de los seres, es lo que relativamente para vosotros constituye la verdad. contrariamente, siempre que diferís de opinión, esta discordancia es prueba de que no os lo representáis como ellos son, de que los alteráis. deduciéndose que no están las causas de vuestras discordancia en los objetos mismos, sino vuestro  entendimiento, en vuestro modo de percibirlos y juzgarlos. Para lograr la unanimidad de opinión, es, por tanto, necesario establecer bien antes la certidumbre, comprobar bien que las imágenes que se figura la mente humana son en todo semejantes a sus modelos, y que refleja mutuamente los objetos como ellos son. Esto sólo se puede conseguir cuando se pueden dichos objetos cotejar con el testimonio y sujetar al examen de los sentidos. Todo aquello que no se pueda acrisolar por esta prueba, sale de la esfera de nuestro juicio, sin que exista para el fallo regla ninguna, ningún término de comparación, ni medio ninguno de certeza. De aquí se infiere que para vivir en paz y concordia, es forzoso que os resignéis a no fallar acerca de tales objetos, y a no tenerlos por importantes; en una palabra, que es preciso señalar una línea de demarcación entre los objetos que pueden y no pueden verificarse, separando con inviolable valla el mundo de los seres fantásticos del mundo real, esto es, quitar todo efecto civil a las opiniones teológicas y religiosas. Ese es, el plan que ha propuesto una vasta nación libre de sus grillos y preocupaciones; ese, el edificio que íbamos a levantar en su presencia y por orden suya, cuando han venido vuestros reyes y sacerdotes a impedirlo. ¡Oh monarcas y sacerdotes! Todavía podréis dilatar algún tiempo la solemne publicación de las leyes de la naturaleza; pero ya no está en vuestra mano aniquilarlas ni echarlas por el suelo” 

                                                      

A lo que sigue LA LEY NATURAL o Principios físicos de moral sacados de la organización del hombre y del universo 

…………………….las virtudes sociales no son otra cosa que el hábito de las acciones útiles para la sociedad y para el individuo que las práctica; que se cifran todas en el objeto físico de la conversación del hombre; que habiendo grabado la naturaleza en nosotros la necesidad de nuestra conservación, todas las consecuencias de esta conversación son ley natural, y delito cuando se oponen a ella; que llevamos dentro de nosotros la semilla de toda virtud y perfección; que no somos felices si no observamos las reglas que estableció la naturaleza para nuestra conservación, que  toda sabiduría, toda perfección, toda ley, toda virtud y toda filosofía se encierran en la práctica de los siguientes axiomas fundados en nuestra propia conservación: consérvate, instrúyete, modérate, vive para tus semejantes, para que éstos vivan para tí.

Fragmento de “Las ruinas de Palmira” Constantine François de Chasseboeuf

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        En el principio fue la Ley y la Ley estaba en Dios y la Ley era Dios. Era lo mismo el principio y Dios. EL hizo todas las cosas y sin El nada existía. La Vida estaba en El y la Vida era la Luz de los hombres y la luz brillaba en la oscuridad y la oscuridad no la ocultó.

Desde un lugar lejano en el desierto vinieron los Hermanos, a dar testimonio de la Luz, para que  los hombres por su mediación, pudieran andar a   la Luz de la Sagrada Ley. Pues la Luz verdadera ilumina la Ley y se les da el poder de ser los Hijos de Dios y entrar al Mar Eterno donde está el Arbol de la Vida.

     Y Jesús les enseñó diciendo: En verdad, en verdad os digo, nadie puede ver el Reino de los Cielos, excepto el que vuelve a nacer. Un hombre le dijo: ¿Cómo puede un hombre viejo volver a nacer? ¿Puede entrar por 2a vez en el vientre de su madre y nacer?

Jesús dijo: En verdad os digo, sólo el hombre que nace de la Madre Tierra      y del Padre Celestial y camina con los ángeles del día y de la noche, puede entrar al Reino Eterno. El que nace a la carne, carne es y el que nace al espíritu, espíritu es. La carne de tu cuerpo nace de la Madre Tierra y tu espíritu interno nace del Padre Celestial.

Donde el viento sopla se le escucha y se oye el sonido, pero no puede decirse de donde viene. Al igual es con la Sagrada Ley. Todos los hombres la oyen, pero no la entienden, pues desde su primer hálito está con ellos. El hombre que nace de nuevo del Padre Celestial y de la Madre Tierra oirá con nuevos oidos y verá con nuevos ojos y en él  la llama de la Sagrada Ley permanecerá encendida.

Un hombre preguntó: ¿Cómo pueden ser estas cosas? Jesús le respondió y le dijo, en verdad os digo, hablamos de lo que conocemos y atestiguamos lo que hemos visto y vosotros no aceptais nuestro testimonio. Pues el hombre nace para andar con los ángeles, pero en su  lugar, él busca joyas en el fango.

A él ha entregado el Padre Celestial su herencia, para que construya el Reino de los Cielos en la Tierra, pero volviendole la espalda a su Padre adora al mundo y sus ídolos. Y ésto es la condenación ya que por la Luz viene al mundo y el hombre ama la oscuridad mas que a la Luz por sus acciones .

  Todo el que hace mal odia la Luz y no viene a la Luz. Todos somos Hijos de Dios y Dios se glorifica en nosotros. La Luz que brilla alrededor de Dios y de sus Hijos es la Luz de la Sagrada Ley.

El que odia la Luz, niega a su Padre y a su Madre que lo han engendrado.

Otro preguntó: Maestro ¿cómo podemos conocer la Luz? Y Jesús dijo, en verdad os digo, os doy un nuevo mandamiento: que os améis los unos a los otros, así como os aman los que trabajan en el Edén de la Hermandad. Por esto sabrán todos los hombres que vosotros sois hermanos, así como todos somos Hijos de Dios.

Un hombre dijo: Todo lo que Tu hablas es de la Hermandad, todos nosotros no podemos ser aún de la Hermandad. Deseamos adorar la Luz y evitar la oscuridad, pues no hay nadie entre nosotros que desee el mal.

Jesús dijo: No dejeis que vuestro corazón se turbe; vosotros creeis en Dios. Sabed vosotros que en la casa de nuestro Padre hay muchas mansiones, y vuestra hermandad es como un vidrio escuro que refleja la Hermandad Celestial a la que todas las criaturas del cielo y la tierra pertenecen.

La Hermandad es la vid y nuestro Padre Celestial el que la cultiva. Toda rama que no da fruto El la corta y, toda rama nuestra que da fruto El la limpia para que pueda dar mas fruto. Mora en nosotros y nosotros en El.

Como la rama que por si no da fruto, salvo la de la vid, así tampoco podeis dar fruto, salvo que moréis en la Sagrada Ley, que es la roca sobre la que nuestra Hermandad permanece. El que mora en la Ley da mucho fruto, pues fuera de la Ley no podeis hacer nada.

          El hombre que no mora en la Ley, es cortado como una rama y ésta se marchita y se juntan para echarlas al fuego y quemarlas.

Y como los Hermanos que moran en el Amor de los unos a los otros, como el Angel del Amor les enseña, así os pedimos que os ameis los unos a los otros.

         Mayor Amor que éste nadie tiene, enseñar la Sagrada Ley los unos a los otros y amar al otro como a si mismo. El Padre Celestial está en nosotros y nosotros estamos en El y extendemos nuestras manos de amor y pedimos que puedas ser uno así como nosotros somos uno. Pues tu Padre en el cielo te amó antes de la creación del mundo.

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El Verbo Hecho Carne.

El BRAShITh que fundó la alianza eterna,

      *********

El Principio es el Verbo y el Verbo está en Dios:

Es la Razón Divina ordenando sus Potencias.

1. En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

Este Orden de los ALHIM es el Universo Divino,

El Acto directo de Dios, El Mismo en Su Palabra

Es su ATh, la Esencia, y de ALeph a ThaO,

Sus Letras son los Dioses, los Alhim, los Arcángeles.

2. Este era en el principio con Dios.

La Palabra existía, pues, antes que la Nada.

Ella lo creó Todo. Pues sin Ella,

Nada hubiera sido evocado, Nada Habría existido

3. Por Él fueron hechas todas las cosas, y sin Él nada se hizo de cuanto existe.

En ella estaba la Vida Eterna; y la Vida

Era el AOR, Luz y Criterio de ADaM.

4. En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres,

Este AOR brilla siempre incluso en las Tinieblas,

Hasta en la HoSHeH que no lo comprende.

5. y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.

Por esto bajó del Cielo Juan el Bautista

Enviado de los ALHIM y marcado por su Sello

Con el ShéMaH de YOHAM (de las Aguas Vivas).

6. Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan.

Pues Juan vino como NeD-OTh, como Testigo ritual

Del Milagro evidente del AOR, para que otros

Pudiesen reconocer también Su llamada.

7. Este vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él.

Juan no era el AOR; SINO UN  Peregrino celeste,

Daba testimonio del AOR Encarwnado.

8. No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz.

El AOR, era AMatH, la Verdad, el Verbo

Radiante en la Carne de ADaM, Visible para Todos.

9. El Verbo es la luz verdadera que ilumina a todo hombre viniendo a este mundo.

Asi vino el Verbo a este Mundo;

Pero el Mundo, creado por Él, no lo ha reconocido.

10. Y el Verbo estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por Él, y el mundo no lo conoció.

Ha venido a su hogar, incluso a su CaBa-LaH,

Al ShéMaH de Su ThoRAH, a Su Casa…

 Y los Suyos no Lo han recibido.

11. Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron.

Pero a toda Alma

Que Lo ha recibido, el Verbo le ha dado el Poder

De convertirse en Hijo de ALHIM, aquellos que creen

En su ShéMaH Divino, a aquellos que, nacidos dos veces,

No son ya Hijos de la Sangre ni de los Sentidos desatados,

Ni de la Voluntad del Hombre, sino la del Verbo

12. Pero a todos los que lo recibieron les dio poder de venir a ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre;

Esta es la razón por la que Él se ha revestido de nuestra Carne,

Y por la que ha permanecido entre Nosotros, lleno de Gracia

Y de Verdad – lleno de ChéSeD y de AMaTh.

13. la cual no nació de sangre, ni de deseo de hombre, sino que nació de Dios.

A nosotros se nos ha mostrado más que en Su Carne mortal,

En su Cuerpo Glorioso, en el AOR, en la Gloria

Que tenía Allá en lo Alto, antes de que este mundo existiese.

El Verbo de IÊVE, el BeN YaHYD del Padre,

HIJO ÚNICO DEL DIOS VIVO.

                            14. Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y contemplamos su gloria, gloria cual de Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

DE La Teogonía de los Patriarcas de Saint Yves d’Alveydre  (extracto)

Numérico: del Evangelio de San Juan

                                                       

En el principio era el Verbo y el verbo estaba en Dios. Dios era el Verbo y este estaba en Dios.

Todas las cosas en Él y por Él han sido creadas, fuera de Él nada ha sido creado. Lo que ha sido creado por Él tiene vida y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no la han sofocado.

Y Vino un hombre de parte de Dios; su nombre era IOHANNAN. Vino para dar testimonio, para rendir testimonio de la luz a fin de que todos alcancen  por ella la fe. El no era la luz, pero vino para rendir testimonio de la luz verdadera que brilla en todo hombre que viene al mundo.

En el mundo estaba el Verbo, y el mundo en Él y por Él ha sido creado, y el mundo no lo ha conocido.

Estuvo entre los suyos y los suyos no lo recibieron. A aquellos que si lo recibieron les ha sido dado el poder de llegar a ser HIJOS DE DIOS.

Los que creen en su nombre que no nacen de la mezcla de la sangre, ni del deseo del hombre pues han nacido de Dios. Y el Verbo se hizo carne y habitó en nosotros, y nosotros hemos contemplado su gloria, gloria como la del Unigénito recibiéndola del Padre lleno de Gracia y de Verdad.

 

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Parte del Avesta, atribuida a Zaratrusta, que consta de 17 himnos, con 241 canticos, recitada desde hace más de 3700 años.

ZOROASTRO

Hat 17,53   Zaratrusta declara que su misión, divulgar el mazdeyasni, ha sido cumplida. Aconseja a los jóvenes que creen en su trabajo y en su vida un equilibrio entre lo material y lo espiitual.

El mejor deseo de Zaratrusta Sepantán  /  ha sido escuchado /  Su misión ha llegado a su fin /  y, medianrte Ash, /  Ahura le ha otorgado /  La felicidad de alcanzar la vida eterna.

Para contentar a Mazda, /  debemos esforzarnos /  en el buen pensamiento, /  las buenas palabras /  y las buenas obras. Goshtasp y el hijo de Zaratrusta Sepantán /  han seguido el camino de la Buena Religión, /  iluminando la senda de Ahura.

Ahora tú, Purochist Spitama, la hija menor de Zaratrusta, /  de la dinastia Haetchat Aspa, /ése3 es el joven virtuoso que ha escogido para ti, /  con mi buena voluntad. /  Deseo que me manifiestes tu opinión, una opinión basada en la sabiduría.

La he elegido con total convicción; /  sé que ella respetará /  a su padre, a su marido /  y a los agricultores y a los dignatarios. /  ¡Oh, Ahura, dadle su merecido premio!

Habla Zaratrusta:          Mujeres y hombres casaderos, /quiero que sigáis bien mi consejo; / esforzaos en llevar una vida honesta; /  cada uno debe ganar en rectitud al otro. / Ésta es la mejor manera/  de ser feliz en la vida.

Hombres y mujeres, /  es verdad que los seguidores de Dorug / gozan de felicidad, /  pero su mala actitud les alejará de la dicha /  y acabarán arrepintiéndose. /  Si seguís su mismo camino, vosotros tambien destruiréis /  vuestra vida espiritual.

Mientras la fe fluya /por vuestro  corazón y vuestra sangre, / disfrutaréis del premio asignado a los creyentes /  MIentras os queráis, /  la felicidad será vuestra compañera. /  Pero si abandonáis, / vuestra última palabra será lamento y llanto.

Sin duda los malhechores /  se convertirán en sombras /  y unos y otros se negarán. / Habrá de elegir a un lider fuerte / para prevenir el caos y la maldad, / regir la paz y la tranquilidad / y reprimir a a los seguidores de Dorug. /  Para que la penas se aleje de la gente, / severos castigos ivinos deben recibir /  y sufrir con las cadenas de la muerte

La morada de la corriupción está ocupada /  por el que se guía por el odio /  y trata de manchar al puro con el pecado, /  desprecia la fe sagrada /  y humilla a los creyentes. /  ¿Dónde está el guardián de la doctrina, 7 aquél lider justo, / para que les prive de la libertad y de la vida? / ¡Oh, Mazda, premiad A LOS HUMILDES Y BONDADOSOS!

 

(Fragmento extraido de GATHA El primer tratado de ética de la humanidad, edición de Nazanin Amirian)

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