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Lamento

  • Señor, si tus enojos
  • hacer caer sobre miseria tanta
  • como aflige a cualquiera de tus hijos
  • ponle llanto en los ojos,
  • ponle abrojos debajo de la planta,
  • ponle arrugas y canas en la frente
  • pero déjale voz en la garganta,
  • porque bien sabes Tú, Dios providente
  • que no puede vivir el que no canta

                                             Fragmento poético 

                                            Poema de Gabriel y Galan

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De Ley

La LEY que manifiesta el perpetuo cambio detrás de la cual se halla el Plan Cósmico, es el poder que rige el Universo. De ella forman parte todas las otras leyes, pues ella es eterna.

En el universo dinámico y cambiante el hombre ve como animales y  plantas crecen y mueren, y todo se sucede, acrecienta y reduce.

Cada sistema o cuerpo es regido por leyes sujetas a la única LEY que gobierna cuanto acontece, sea cual fuese su actividad, manifestación, energía, etc., Pues es la LEY la que crea Vida y Pensamiento

La vida cósmica, (adicción de la totalidad de vidas planetarias) y la Consciencia cósmica (adición de las corrientes de pensamiento) forman una unidad dinámica de la que el hombre es parte inseparable. Todo cuerpo pensante está permanentemente en contacto con esta unidad, y cada ser es una parte individualizada de su unidad, Ley o Luz Eterna.

El YO DIOS

       Los fenómenos espacio-temporales que tienen lugar en el cuerpo de un ser viviente en correspondencia con, la actividad de su mente, su autoconciencia o con otras acciones están estadísticamente determinados.

La indeterminación cuántica no desempeña en ellos un papel biológicamente accidental en los casos de meiosis, mutación natural o inducida por rayos, y otros fenómenos.

Las experiencias inmediatas, por sí mismas, y a pesar de su variedad y disparidad, no pueden estar en contradicción las unas con las otras

De las premisas: “el cuerpo humano funciona como un mero mecanismo de acuerdo con las leyes naturales”, y “es uno mismo quien dirige sus movimientos, cuyos efectos puede prever, con lo que puede aceptar plena responsabilidad sobre los mismos”, cabe inferirse: yo soy (en amplio sentido, es decir con toda mente consciente que pueda alguna vez haber dicho o haberse sentido “yo”) quien controla, de hacerlo alguien, el movimiento de los átomos de acuerdo con las leyes naturales.

En algunos medios culturales, que no admiten sino limitadamente ciertas ideas, puede resultar atrevido formular tal conclusión con toda la simplicidad adecuada. Decir, en términos cristianos: “Por lo tanto, yo soy Dios Todopoderoso”, suena a loco y blasfemo a un tiempo. Pero olvidemos por el momento tales connotaciones, y consideremos si semejante conclusión no es una muestra de hasta qué punto puede acercarse un biólogo a demostrar la existencia de Dios y la Inmortalidad.

La intuición en sí no es nueva. Sus primeras huellas se remontan a unos dos mil quinientos años o más. Desde los primeros Upanishads, se consideraba en el pensamiento indio que el reconocimiento del Atman como idéntico al Brahman (el yo personal igual al yo eterno omnipresente y omniabarcativo), lejos de ser una blasfemia , representaba la quintaesencia de la más profunda intuición acerca del mundo. El anhelo del discípulo del Vedanta consistía, tras haberlo aprendido a pronunciar con los labios, en llegar a asimilar realmente en su mente este pensamiento, el más grandioso concebible.

Posteriormente, de modo independiente -pero en perfecta armonía-, los místicos -en el acontecer de los siglos- han descrito cada uno esta experiencia única , Deus factum sum (me he convertido en Dios).

Este pensamiento, en la ideología occidental, ha seguido resultando extraño a pesar de haberlo defendido Schopenhauer y otros, y pese a que esos verdaderos amantes que al mirarse a los ojos que sus pensamientos y gozos son numéricamente uno y el mismo.

Otras consideraciones que caben añarirse, son: La conciencia se experimenta siempre en singular, incluso en los casos patológicos de conciencia escindida o doble personalidad, estas se alternan y no se manifiestan simultáneamente; En los sueños creamos al mismo tiempo diversos personales, de entre los que el “yo” se identifica a uno de ellos, a través del cual hablamos y actuamos, esperando la respuesta de otro personaje, sin percatarnos de que es uno mismo quien controla sus movimientos y su discurso al igual que hacemos con el propio.

¿Cómo puede surgir la idea de pluralidad? La conciencia se encuentra en sí misma en íntima conexión y dependencia con el estado físico de una porción concreta de materia: el propio cuerpo. Ahora bien, existe una gran multitud de cuerpos semejantes. De aquí que la pluralidad correlativa de mentes o conciencias aparezca como hipótesis muy sugestiva.

Ello lleva, casi inmediatamente, a inventar las almas, tantas cuantos cuerpos existen, y a preguntarnos si son mortales como el cuerpo o inmortales capaces de existir por sí mismas. La primera alternativa resulta molesta, la segunda ignora o descuida los hechos sobre los que descansa la hipótesis misma de la pluralidad

Estas hipótesis, deben ser suficientes para poner en duda la idea misma de pluralidad, que forma parte de todos los credos oficiales occidentales. ¿Acaso no significaría incurrir en estupidez mayor el tratar de descartar de esa idea sus burdas supersticiones , intentando ponerle “remedio” por el simple expediente de declarar que las almas son perecederas y quedan aniquiladas a las vez que sus cuerpos respectivos?.

La única alternativa posible consiste en atenerse sencillamente a la experiencia inmediata, “la conciencia es un hecho en singular”, no hay más que una sola cosa, y lo que nos parece pluralidad de cosas no son más que una serie de aspectos diferentes de esa única cosa, producto de un engaño (Maya); es la misma ilusión la que produce una galería de espejos o como Gaurisankar y el Everest, que resultaron ser el mismo pico visto desde valles diferentes.

Tenemos la mente ocupada de una serie de historias fantásticas que nos impiden reconocer y aceptar este hecho tan simple.. Aunque yo diga que hay un árbol detrás de mi ventana, yo realmente no veo el árbol; lo que yo percibo es la imagen que del árbolreal se forja en mi mente en virtud de no se qué ingenioso mecanismo. Si alguien a mi lado mira el mismo árbol, también él consigue formarse una idea del árbol en su alma. Cada uno ve su árbol (que se parecen notablemente) pero ninguno sabemos qué o cómo es el árbol en sí. La paternidad de semejante extravagancia corresponde a Kant. En el orden de ideas que considera a la conciencia como un singular tantum todo ello queda convenientemente sustituido por la afirmación de que evidentemente no hay más que un solo árbol, y que todo el asunto de las imágenes no son más que fantasmagorías.

Sin  embargo todos tenemos la indiscutible impresión de que la suma total de las propias experiencias y recuerdos forman una unidad, absolutamente distinta de las de cualquier otra persona. A esa unidad le damos el nombre de “yo”. ¿Qué es ese “yo”?.

Analizándolo de cerca, no es más que una colección de datos (experiencias y recuerdos) singulares, esto es, con el lienzo en que todos ellos se contienen. En íntima introspección, finalmente encontramos con lo que queremos dcir al referirnos al propiob “yo” que es esa materia prima que sirve de soporte a todos aquellos dtos. Si nos marchamos a un país lejano, perdiendo de vista a nuestros amigos, e incluso si nos olvidamos de ellos; pero adquirimos nuevos amigos con los que compartimos con ellos la vida con igual intensidad que con los anteriores. Cada vez va perdiendo importancia de acordarnos de nuestra vida anterior, mientras vamos viviendo la nueva. Podemos llegar a hablar de nosotros mismos en tercera persona: “el joven que era yo entonces”; de hecho, es probable que el protagonista de la novela que leemos nos resulte más emotivo, y ciertamente más intensamente vivo y mejor conocido que aquél. Y sin embargo, no ha habido ninguna ruptura intermedia, ninguna muerte. Aún en el caso de que un hipnotizador experto consiguiera aflorar nuestras antiguas reminiscencias, no sentiríamos que aquel yo hubiera matado a nuestro yo actual. No hay que deplorar la perdida de ninguna existencia personal en ningún caso

Ni tampoco habrá que deplorarla nunca.

Tomado de My View of the World de Erwin Schrödinger , Premio Nobel de Física 1933, descubridor de la mecánica ondulatoria, cuya ecuación de onda se convirtió en el núcleo de la moderna mecánica cuántica.

Continuidad de sentido

     El destino del hombre, en la lucidez de su consciencia, posee una “continuidad de sentido” que trasciende del tiempo a lo intemporal y de lo intemporal al tiempo, por la primacía del Espíritu sobre la Materia.

Esta continuidad, preserva a su individualidad tras la disgregación de la materia a su muerte, ya que su proyección previa sobre el Espíritu le permite englobarse al Uno Universal.

 El hombre que es capaz de integrarse emocionalmente con su espíritu, desencadena un “agente desconocido”, un mecanismo psíquico susceptible de hacerle transcenderse más allá de su consciencia.

 El hombre, integrando su espíritu a El Espíritu Dios-campo, incomprensible e inconmensurable; se integra en un campo de gravitación hiperfísica donde no experimenta sensaciones o impresiones sino atracciones “ideales” que reglan su conducta permitiéndole la libertad de ejecución y de adaptación.

 Desde el siglo XIX, el hombre es capaz de concebir la muerte del cosmos por su acción, al ser el microcosmos (lo que está abajo) reflejo del macrocosmos, (lo que está arriba), pero si el  hombre perdiera su alma al morir el cosmos también moriría al desvanecerse su alma. Afortunadamente colegimos que el alma de cada cual, no desaparece con la muerte como tampoco lo hace el Espíritu Cósmico.

DE LA MATERNIDAD INTERIOR

    La mujer de modo natural, está más ligada que el hombre a los misterios de las profundidades  En el cuerpo mismo de la mujer está inscrita su comunión con los ritmos cósmicos, y hace que ella esté directamente conectada con la vida de las profundidades y la dimensión del misterio.

La mujer más espontáneamente sensible a ello y de manera más natural que el hombre, el cual tiende a escaparse p perderse en lo mental…

Por su constitución, tenga o no consciencia de ello, la mujer está ligada al secreto íntimo del Hombre con mayúscula, es decir a lo humano. Este secreto dimana de la comunión con el mundo del más adentro y de la maternidad interior a la que todos somos llamados.

Este universo femenino que habita tanto al hombre como a la mujer, pero que por naturaleza es más afín con ésta, no puede realizarse plenamente sino al tomar en cuenta el misterio en el corazón del Hombre.

Los valores femeninos,entran en resonancia con los arquetipos de lo femenino. Al igual sucede con los valores masculinos a los cuales el hombre se ha vuelto ajeno, en tanto que vive en relaciones de fuerza y de seducción. Prácticamente nadie se ha preocupado de la única relación importante que es la que une el ser a los arquetipos; sólo ésta esclarece y justifica todas las demás relaciones

Nada debe impedirnos estudiar el movimiento de una revelación de las profundidades femeninas del Hombre. Si hay rebelión, es porque no hemos realizado el descenso en las aguas primordiales que los mitos consideran necesarias para la evolución individual y de la humanidad.

El retorno a la madre debe llevarse imperativamente un día a cabo para crecer interiormente. El retorno al “mar” debe hacerse para “crear lo seco”, es decir la consciencia. El relato bíblico del Diluvio y toda la historia de Noé no nos dicen otra cosa, tal es la ley

En el camino interior en un momento dado, “deja ya de haber hombre o mujer”

Debemos discernir: hay un mundo de diferencia entre un retorno inconsciente hacia una fusión uterina alienante y el “darse vuelta hacia la madre de las profundidades” para desposar sus riquezas latentes y hacer crecer la consciencia.

La esposa de Adam nunca representó al conjunto de las mujeres, sino al femenino interior de Adam, su femenino “objetivizado”, para que tome consciencia de él.

Después de la caída, es cuando Adam le da el nombre de Eva.

La situación se torna muy diferente tras la caída.

Al querer Adam nombrar a Eva con el nombre de la “Vida”, proyecta, en definitiva, sobre la mujer “exterior” los atributos de esa vida femenina en él, que no ha sabido hacer suyos. Al obrar así, él reduce esa vida, porque la Vida se dice Hayah en hebreo, y Eva Hawah (pronunciado Jawah). La diferencia reside en la sustitución de la Yod (signo del Nombre Divino), por la Vav (signo de un estado animal, estado natural que está en el Hombre, pero que no es el Hombre en su totalidad, y que éste hubiera debido superar. Por lo tanto, en esa designación hay una reducción que atañe al Adam y a su esposa a la vez: la mujer Hawah está reducida a la feminidad biológica, en circunstancias que Ishah era “el otro costado” de Adam, su femenino interior encargado de su maternidad esencial, la que, para el Adam que somos, consiste en parirse a sí mismo, en dar nacimiento al hijo interior, o sea, a un ser realizado.

La razón invocada por el texto para justificar el nombre de Hawah es: “porque ella era la madre de toda vida”. Leído con rigor gramatical, está realmente escrito como sigue “Adam nombra Hawah a su Ishah, porque él era madre de toda vida”. Es Adam quien era madre de toda vida y ya no lo es. Por lo que en el nombre de Eva el Yod de Hayah ha desaparecido, y con él el secreto de la vocación de Adam para llevar a cabo su maternidad interior.

Cada uno guarda ontológicamente esa vocación de maternidad. Es notable, porque en Adam uno ve siempre al hombre frente a la mujer, en el exterior de las cosas. Notable, porque uno suele acercarse a estos textos traducidos primero al griego, luego al tartín y a cada lengua posteriormente, a través del prisma de un mental que los ha deformado. Pero si uno se molesta de escuchar sus armónicos semánticos, leyéndolos a partir del hebreo, se tiene acerca de ellos una visión más clara. La maternidad está realmente inscrita en el nombre de Adam, La primera y última letra del nombre, Aleph y Mem, son las dos letras de la palabra madre. La letra del medio Dalet “puerta”: Adam es creado para nacer de sí mismo a sí mismo y pasar puertas. Él es un mutante. Antes de la caída, Adam era madre en potencia, en el sentido esencial del término, y cada uno de nosotros guarda esa vocación en su profundidad.

Al confesarle a Dios que “la serpiente la sedujo” Ishah constata que se dejo “desposar” por el propio Satán., Y él es ese “nuevo esposo” del que se trata cuando Dios dice: “Hacia tu esposo te llevarán tus deseos y él dominará sobre ti”, pero no hay que interpretarlo como la supremacía del hombre sobre la mujer, sería un contrasentido pues se refiere a Satán.

El nuevo esposo del Hombre en su dimensión Ishah, en las profundidades de su inconsciente, es la fuerza propiamente satánica del haber y del poder, de los objetos de deseo que tratamos de acaparar y sobre los que proyectamos lo absoluto…que sólo debiéramos atribuir al Absoluto. Poder que domina nuestro inconsciente, nos incita a tomar direcciones opuestas a nuestra vocación y, finalmente, nos convierte en esclavos.

Referente a la aparente condenación “En el dolor parirás a tus hijos”, sólo se trata del retorno a la maternidad ontológica, interior. Dios anuncia las consecuencias dolorosas de la elección de Adam y que éste determinó; y de las que, en tanto Ish e Ishah, él es el único responsable. Pero al mismo tiempo, es también el anuncio de un posible retorno a estas normas ontológica.

Urge tener un nuevo enfoque de la Tradición, pues la Tradición no se devela sino en la medida en que somos capaces de vivir su nuevo mensaje.

La verdadera desvalorización de la mujer y de lo que ella representa “el femenino interior, data del Renacimiento. Desde hace cinco siglos, la sobreevaluación del intelecto, de la técnica, de la producción de bienes, de la competencia, etc.., ha relegado los valores femeninos a un segundo plano y, tal vez de manera más grave aún que en las clásicas sociedades patriarcales. Hoy en día pudiera existir una correlación entre una liberación de la mujer en todo el sentido del término, y una toma de consciencia de la interioridad. Pronto esa correlación aparecerá a plena luz, y el movimiento que la lleva como una ola de fondo llegará próximamente a su punto de no-retorno.

de Annick de Souzenelle 

       El relato bíblico de la Creación, ha sido comunmente entendido como la creación del mundo exterior a nosotros mismos, en el origen de los tiempos históricos, sin comprenderse que el Génesis nos está hablando de nuestra interioridad. Lo leemos como expectadores ajenos, en vez de como actores. El mito de “la caída” muestra como el hombre, separado de su interioridad, se vuelve exterior a sí mismo.

La Biblia sólo nos habla del Hombre interior. Adam no es un hombre frente a la mujer; Eva no existía antes de la Caída -no había Eva en el Paraíso terrenal sino Ishah “la esposa” , Eva aparece en el segundo relato del Génesis, (que no segunda creación ); Adam es toda la humanidad y cada uno de nosotros, hombres y mujeres.

La diferencia sexual con la creación de el Adam, macho y hembra, del sexto día, sólo concierne al plano biológico que Adam  comparte -ese sexto día- con los animales. Adam es creado en la imagen de Dios, lo que no se dijo del animal; Adam es más que los animales de su exterior, pero que pueblan su interioridad.

  • En hebreo “macho” es la misma palabra que el verbo “acordarse” Zakhor.  Ser macho es acordarse de la imagen de Dios oculta en el vacío de sí mismo, que busca conquistar su femenino interior, la inmensa reserva de energía en el fondo de su ser, para penetrarla hasta el Nombre Divino que ella encierra.
  • “Hembra” (Nqévah),evoca una cavidad, un continente, cuya segunda letra es el conductor del contenido, el que une lo increado a lo creado, es decir es el cordon umbilical de la matriz que une las aguas de arriba al niño divino, la imagen de Dios de la que está grávida en las aguas de abajo

Más alla de la diferencia biológica, nuestra vocación estriba en: 

  • La mujer que se acuerda del Nombre que es, es macho; si en la potencia del Espíritu Santo, hace surgir en ella misma esa Imagen de Dios y la realiza, llevándola en gestación nueve meses en un embarazo interior que debe ser su vida, hasta la Semejanza.
  • El hombre es tan femenino como la mujer por ese gran mar (madre) interior) y que le concierne “desposar”

Al pasar del primer capítulo del Génesis al segundo. estamos transitando del Bara (“crear”) al Asso (“hacer”).

  • Crear es “poner en el ver” de Dios
  • Hacer, es construir, dar forma, el hombre es asido por Dios para ser hecho desde la Imagen hasta la Semejanza con Dios

Sin embargo crear y hacer fueron traducidos como una misma palabra al griego Poïen, empobreciendo su significación, porque hacer implica la  eclosión de un devenir y guarda todo el despliege de la dinámica que contiene crear. Dinámica en la que lo primero que adviene es Ishah (Adam es llamado por Dios para que ponga nombre a todos los animales interiores que habitan su adamah, su tierra interior, las potencias en su alma. Debe nombrarlos para revertir la energía en luz -revertir alma animal en espiritual. para al final conseguir la Semejanza.  Hacer conlleva la noción de un proceso que debiese llevar al hombre a la Semejanza o finalidad del proceso de construcción del hombre, mientras que Imagen de Dios el hombre lo es desde el inicio por el hecho de haber sido creado. Adam está en la Imagen, pero la Semejanza en el hacer sólo es aún una potencialidad.

Todo el sentido de la caída esta implicado en esa distinción: por la Caída, el hombre pierde consciencia de que él es Imagen de Dios y se vuelve entonces incapaz de alcanzar, de construir hasta la Semejanza, tal como lo destinaba el proyecto divino. Es por la Gracia Divina  que toma consciencia de la Imagen y viviéndola, reemprende el camino hacia la Semejanza.

Annick de Souzenelle

 Las enseñanzas de Jesús (artífice de destino trascendente), promulgaban y transmitían  una corriente de pensamiento esenio (al que pertenecía “Juan Bautista”), que se hacía vital ocultar

El cristianismo primitivo, es rama y escuela de misterios surgidas del judaísmo, vinculada al movimiento revolucionario zelote (organización politizada que luchaba por la independencia de Palestina).

Simón Pedro procedía de Hijaz (Zu’iah), que en arameo origina Zlota y en griego Zelote.

El cristianismo inicial, escuela de misterios o rama judaica, traza su ruptura con el judaísmo con la aparición de Pablo, que desdibujando la imagen de Jesús Úngido (Mesías), establece en Cristo la cabeza del cuerpo que es la Iglesia, en su Epístola a Corintio. Al igual y desde sus inicios, intenta desmitificar a Maria de Magdala (su esposa mística y real), la amaxia uxor cátara, y primer apóstol, a la que da la connotación de pecadota.

Nazareth, ante la insistencia de los peregrinos, fue edificada en el siglo VII de nuestra era Dos siglos antes del nacimiento del Mesías, se había instaurado un reino al margen de la Casa Real, que englobaba la norteña región de Galilea y la sureña Idumea, de población arameo-arábiga, a la que se le impuso el judaísmo por el sacerdocio hasmoeano.

Al aludir a Jesús Bar Nagara “hijo del carpintero”, debe apreciarse su procedencia. Nagara “carpintero” tiene su contrapartida árabe en Nujayrah, que en arameo suena nagara. Nujayrah es una localidad colindante a Hijaz (para algunos lugar del nacimiento de Jesús).

En occitania, mediodía de Francia, los cátaros o patarines (nombre que alude a la patera o Santo Grial) afirmaban que Jesús “Nazareno” al que llamaban jarro o pichel de vino, no había nacido en Belén. Al igual que afirmaban, que de nuevo se encontraba entre nosotros compartiendo el pan y la sal.

El Papa Silvestre II,  que estudió en Ripoll conb su nombre de Gebert , fue también un precursor de las ideas del Temple.

En la unidad política europea, el reconocimiento de una religión universal, y la amenaza de desvelar la impostura de la historia, se cifraba, amén de otras razones, el peligro que suponía el Temple en su asociación con un Cristo héroe solar y la Glesia,  frente a la Iglesia Romana que promulga un cristianismo de concepción gregaria del hombre.

En similares certidumbres los cátaros fueron exterminados, aunque siempre en todos los casos quedan algunos Puros “Buenos Hombres”.