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Archive for 1 diciembre 2011

Renacimiento del espíritu.

    El Tractatus Aurens de Hermes, que manejaron gnósticos alejandrinos y sabios árabes de Toledo, reitera la simbología de la Pascua como fase transformadora de la naturaleza del hombre (obligada Pasión).

Trata del hombre como piedra que lleva en su interior a un rey coronado que contrae esponsales con la «hija roja». De esta unión nacería el hijo que se alimentará con «nuestro fuego» para, seguidamente, dejar su esencia roja como la carne.

Esta primera transformación, seguida por el paso por las tinieblas, determina no sólo la muerte y resurrección del hijo sino también el hallazgo del tesoro.

El rey y la reina, simbolizados en la rosa blanca y en el rosa roja, respectivamente, hacen un llamamiento a los elegidos capaces de desentrañar la naturaleza del tesoro que encierra la materia filosófica: «Venid hijos de sabiduría, y alegraos, pues el dominio de la muerte ha pasado y el Hijo reina Ved que lleva el rojo ropaje y se ha vestido de púrpura…»

En la simbología de la alquimia, la fase rubedo o enrojecimiento producido por el fuego, afecta durante la obra, a la transformación de la materia y a la espiritual del adepto.

Daniel (3.25) relata que Nabucodonosor ordenó arrojar en un horno ardiente a tres santos varones y que pudo atónito comprobar que aparecían allí no tres sino cuatro hombres: «He aquí que veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego, y ningún daño hay en ellos. Y la apariencia del cuarto es semejante a la del Hijo de Dios.»

El cuarto ser que surge del fuego, mediante la rubedo, es el espíritu inmortal del hombre, que debe surgir de la piedra y renacer, al igual que Jesús renació tras pasar tres días en el seno de la muerte, encerrado en una tumba de piedra.

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